Bleh!

Lunes, 27 abril, 2009

Obel: seis

Filed under: En saco roto...,Obel — misscaffeine @ 9:00 am

La verdad, yo juraría que tenía más fotos. Muchas más fotos. Más fotos de todo. Pero no. En realidad había guardado poquísimas fotos y por más que miro no parece que las haya puesto por error en una carpeta equivocada. Así que si notáis que la entrada va un poco escasa de imágenes ilustrativas, es por eso. Y ya entrando en materia…

Vanesa y Daniel se parecían, en cierto modo y salvando las distancias, al tipo de pareja que habían sido Eva y Raimundo: Daniel, al igual que su madre, daba mucha importancia a la familia y Vanesa, como Raimundo, era aficionada a la mecánica y podía pasarse toda la tarde abstraida, estudiando cosas nuevas que le interesaran. A Daniel la faceta de manitas de su esposa no le agradaba demasiado: le gustaban las mujeres femeninas y maternales y quizá Vanesa no encajaba demasiado en ninguna de esas dos categorías. Aunque él estaba convencido de que era la mujer de su vida [nota aparte: tres rayitos], el hecho de que no quisiera tener más hijos después del nacimiento de los mellizos fue detonante de muchas discusiones en el matrimonio.

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Por su parte, hasta el día de su boda Vanesa, que había estudiado arquitectura, trabajaba en una empresa constructora. Pese a que el futuro parecía incierto, dejó atrás todo de cara a comenzar una nueva vida en Obel junto a su marido… todo a excepción de la máquina de coser que le regalara su abuela. Sabía utilizarla, aunque la costura era el tipo de cosa que no le interesaba en absoluto, y con el ajetreo que produjo el nacimiento de los niños la máquina quedo olvidada en una de las habitaciones vacías de la casa…

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… Hasta que un día a Daniel se le ocurrió empezar a utilizarla para hacer un par de colchas para las cunas y al verlas, Tristán pensó que a la gente podrían gustarle esas colchas. Tras la muerte de Eva la tiendecita de verduras había quedado cerrada (las ideas de los hermanos respecto a ella no habían cambiado desde la adolescencia y seguía sin apetecerles mucho pasarse la vida trabajando la huerta y vendiendo tomates), pero a Tristán le pareció que era el momento de abrir un negocio nuevo.

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En cuanto a los niños… Bien, ya se sabe que crecen muy rápido. Un día están comiéndose las pinturas y al siguiente te han quitado el mando a distancia y tu sitio en el sofá. Y en el caso de mellizos, en cuanto te descuidas se alian contra ti. Así es la vida.

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3 comentarios »

  1. Ah, primera en comentar.
    Muchas gracias por seguir mostrándonos y comentarnos cómo va todo en Obel, más aún si careces de tiempo/ánimo para dedicarles.
    Es muy entretenido ^^

    Comentario por Ilwenray85 — Martes, 28 abril, 2009 @ 12:51 pm | Responder

  2. Sigo enganchado y con curiosidad por saber qué pasará a partir de ahora. Me encanta que Daniel monte un negocio de colchas xDDDD
    No te preocupes por las imágenes, para mí han sido suficientes.

    Comentario por Skellington — Miércoles, 29 abril, 2009 @ 6:54 pm | Responder

  3. El tema es que yo redacto el legacy basándome en dos cosas: lo que sucede en el juego y lo que se me ocurre luego viendo las imágenes que tengo y que son aprovechables. En consecuencia, a menos imágenes, menos texto.
    Y por cierto, me estoy dando cuenta ahora de que no cambié el título de la entrada y dejé el provisional… -__-‘

    Comentario por misscaffeine — Jueves, 30 abril, 2009 @ 9:26 pm | Responder


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